Imagen de cabecera: GT22 9085

Si condujo el pinamarense el 20 de setiembre del 2009, condujo el servicio nocturno de y a mardel tantas veces conmigo arriba -incluyendo un rescate de 'el plateado'-, y para rematar, nos vino a buscar desde Sierra a Bahía aquel 4 de marzo del 2011... ¿está mal que la considere una compañera de viaje?


Ayuda de Jauretche.

Episodios màgicos o jugadas del destino presenta:
Ayuda de Jauretche.

Para entender el siguiente suceso y el auxilio interdimensional dispensado por el señor Arturo Jauretche, es necesario saber que: a principios de junio lanzaron en uno de los cursados de la facultad un trabajo, que tenía por consigna elaborar un afiche sobre un personaje cualquiera, pero no usando marcas o imágenes denotativas, sino figuras retóricas. Yo, después de varias vacilaciones elegí a Roberto Arlt, por simpatía hacia su perfil y su obra, aunque sin saber cuán difícil sería representar aquellas cosas gráficamente. Tanto fue así, que después de forzar mi creatividad hasta límites poco convenientes, entregué y reprobé tristemente, quedándome ese cursado como pendiendo de un hilo. Ahora entenderá cómo surge el hecho sobrenatural.

El viernes 12 de agosto por la noche volvía a casa despuès de una de las clases de tipografía. En el camino mi mente seguía como hacía dos meses, abatiéndome sobre el afiche de Roberto Arlt. Ya lo llevaba a recuperatorio y con la presión de aprobar para no quedar libre. Reconozco que tratando de generar una idea sintética y concreta para realizar correctamente este afiche, llegue a maldecir varias veces el momento en que elegí a Roberto, pero aún así resistía de cambiar el personaje.

Esa angustia se soltaba de mi cuerpo a través del pedaleo. Así iba entonces, velozmente y aferrado al manubrio por Avenida López y Planes. Al pasar el cruce con calle Juan del Campillo, me sorprendió un papel que se puso a rodar entre los rayos de la rueda delantera. Hice un pequñísimo zigzag para sacarlo, pero desde ahí pasó a mi pie izquierdo. Vi la hoja: amarillenta, avejentada y resquebrajada, del tamaño de un libro de bolsillo. Yo pedaleaba y el papel seguía fielmente el movimiento de mi pie, agarrado con la fuerza de la velocidad. Al ver esa insistencia me agaché para juntar la hoja y la puse en mi bolsillo. Por su apariencia creí que se trataba de un libro religioso, y que al tenerlo en casa me iba a engualichar el ambiente. Sin embargo lo conservé porque imaginé que podría servirme para realizar el afiche. Esa misma noche concreté algunos planes y puse manos a la obra.

Así, tras el paso de unos días llegó el miércoles 17, día de entrega del mentado trabajo. No leí el contenido de la hoja sino después de haberla escaneado y mientras estaba editándola para que formase parte del trabajo. El texto me llamó la atención por lo atrevido y pseudo sexual, pero no indagué sobre su procedencia en el apuro por terminar y esperar una buena nota.

La entrega y la ansiedad de saber cómo resultó merecen un capítulo aparte, pero éste no es el caso: aprobé... alivio. Al volver a casa y comentárselo a Lagos, busqué a qué libro pertenecía la hoja: Arturo Jauretche – "El medio pelo en la sociedad argentina".

Ahora entiendo que fue una jugada del destino: Desde que esa hoja me encontró, mi trabajo estuvo encarado con mucha más claridad y decisión. Pero por sobre todo, si no se tratara de una evidente sucesión de acomodos, sería moneda corriente que se prendieran papeles, folletines y unas pocas páginas veintisietes de libros de Jauretche a las ruedas de mi bicicleta, entre las miles de veces que paso y pasé por esa calle, a horarios y con ánimos parecidos. Sin embargo, frente a toda esta improbabilidad, la única página de libro que se me posó en el pié fue ésta de Jauretche cuando yo la necesitaba para hacer el afiche de Arlt, su amigo y contemporáneo.

Hoy todo este pensamiento puede ser sólo predisposición, y aún así sería mucha casualidad.



Aquí el afiche protagonista, elaborado en colaboración con Arturo Jauretche mediante su ayuda sobrenatural.


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Imagen y texto por trenazul.
18 de agosto 2011

2 Comentarios:

  1. Vengo a comentar porque aparezco en el relato.
    Esas cosas del destino hacen pensar que los guinistas de LOST no eran tan geniales y solo se basaron en hechos reales.
    Otro dato curioso, me mandaron a leer un libro de Roberto (Los Siete Locos). Es una señal del destino o casualidad?

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  2. Ta bueno el afiche, me gusta!! Sobre la inspiración, solo me surge "cosa e mandinga"

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